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Bodas de invierno, magia en estado puro.

Cuando alguien nos dice que se va a casar, en seguida, tendemos a imaginar una boda en primavera, otoño, quizá verano… pero nos cuesta más pensarla en los meses un poco más fríos del año. ¿Cómo va alguien a querer casarse en esa fecha?, con las temperaturas tan bajas… Afortunadamente, la tendencia está cambiando, y […]

Cuando alguien nos dice que se va a casar, en seguida, tendemos a imaginar una boda en primavera, otoño, quizá verano… pero nos cuesta más pensarla en los meses un poco más fríos del año. ¿Cómo va alguien a querer casarse en esa fecha?, con las temperaturas tan bajas…

Afortunadamente, la tendencia está cambiando, y hoy son muchas más las parejas que valoran la posibilidad de comenzar su aventura en común en esa estación.

Las bodas de invierno, al contrario de lo que podemos creer, son las que generan un ambiente más entrañable.  Normalmente son bodas de mañana, para aprovechar la luz del día y las parejas se suelen decantar por un espacio acogedor y cálido, con varios ambientes, donde celebrar el cóctel de bienvenida y pasar después a la zona donde se celebrará la comida.

Los colores que suelen acompañar a todos los detalles de esas bodas van desde los imprescindibles verdes a la fusión de los rojos con el negro, el blanco, naranjas, el dorado… La decoración, en la misma línea armónica de colores, admite gran cantidad de elementos: vajillas envejecidas, candelabros, velas, piñas, hojas secas, maderas, frutos acompañando a flores… todo ello en una mezcla que parece sacada de un cuento de hadas.

El vestido de novia admite gran variedad de complementos en estas fechas. Guantes, chales y estolas de diferentes materiales, capas con o sin capucha que acompañados con un broche, prendido o joya familiar quedan espectaculares, boleros de plumas, mantones… Infinidad de prendas que personalizarán tu atuendo, conformarán varios looks para un mismo día e irás descubriendo según el momento para sorpresa de todos.

Además el maquillaje no necesitará retoques continuamente, ya que la temperatura hará que se mantenga perfecto durante todo el día.

Para las celebraciones en esta temporada, son habituales los espacios que nos ofrecen una gran carpa o un mirador acristalado donde disfrutar de las vistas, mientras dura la luz natural, sin pasar nada de frío.

Y cuando se va la luz… la magia se multiplica.

La iluminación, siempre siguiendo la línea cromática de vuestra boda, nos permite crear ambientes realmente insospechados. Luces y sombras estratégicamente colocadas que sorprenden y emocionan a todos los invitados. Se crean bodas preciosas, difíciles de olvidar.

Otra ventaja de celebrar vuestra boda en invierno es que seguramente no faltará casi ningún invitado. En estas fechas, solemos tener menos eventos y es más fácil que la asistencia sea numerosa.

También un aspecto muy importante a tener en cuenta es que en esta época del año los precios son más bajos ya que no hay tanta demanda de bodas como en otras épocas, así que vuestro presupuesto se verá gratamente beneficiado.

Ahora ya sabéis algunas ventajas que aporta celebrar vuestra boda en los meses menos calurosos… pero la última palabra la tenéis vosotros y seguro que, sea en la temporada que sea, la vuestra será la boda más bonita del mundo.